Empezar a caminar es un momento grandioso para el bebé y de suma emoción para los padres. El dÃa en que vemos a nuestro hijo que consigue dar sus primeros pasos sin ayuda nos invaden sentimientos de satisfacción ya que reconocemos que nuestro pequeño ha avanzado hacia una nueva etapa. Ahora puede apreciar todo el mundo desde otra perspectiva, con un nuevo ángulo para ver las cosas. La posibilidad de caminar solo también representa la posibilidad de separarse de mamá o papá, adquiriendo mayor autonomÃa.
Sin embargo, el proceso de aprender a caminar empezó meses atrás, el bebé se preparó dÃa con dÃa recorriendo todo un proceso psicomotriz.
En este, como en infinidad de temas sobre el desarrollo de nuestros hijos, no nos cansaremos de decir que es muy importante reconocer que ningún pequeño es igual a otro. Hay quienes adquieren ciertas pautas antes o después, o algunas como el gateo no la adquieren y aún asà en algún momento se sueltan caminando. Aunque es valioso considerar la información de especialistas y pediatras con respecto a las etapas madurativas y las evoluciones del niño, no debemos caer en angustias, desesperación o ansiedad porque nuestro hijo dilata en andar solo.
Disfrutemos cada proceso del desarrollo de nuestro hijo, estemos a su lado y ayudémosle; tomemos en cuenta sus avances y progresos y aprendamos juntos.
Para favorecer este aprendizaje tenemos algunos consejos y puntos a considerar:
- Generalmente la información que hemos obtenido de pediatras habla de que la edad en que los niños logran caminar, es entre los 10 y los 15 meses; sin embargo a través de sondeos hemos conocido el dato de que solamente el 25% de los niños caminan antes o al cumplir el año y que la mayorÃa lo hace entre los 15 y 16 meses. No deben alarmarse si su pequeño tarda en soltarse a andar.
- Como hemos idicado el mayor peso para que el pequeño aprenda a caminar recae en la maduración corporal y motriz de cada niño, pero no podemos dejar de resaltar algunos otros factores que interfieren en este proceso:
Estimulación fÃsica. Estimulen al bebé a caminar, jueguen con él, háganlo alcanzar objetos o juguetes distantes. Actualmente la antiguas andaderas se han reemplasado por carritos de arrastre, pues estos sirven de soporte y brindan confianza y seguridad a los niños, permitiendo que midan su fuerza y equilibrio; mientras que las andarderas creaban cierta dependencia. Pero podemos brindarle este apoyo a nuestro pequeño con algún otro objeto, una escoba, una silla o banco ligero que pueda deslizar, etc.
Estimulación emocional. No debemos confundir el animar al bebé a caminar con obligar, debemos estar pendientes de sus interéses y sus esfuerzos. Aplaudan y felicÃtenlo cuando dé sus primeros pasos, un buen abrazo no tiene precio.
Estar a su lado. En el momento que el niño dé sus primeros pasos sentirá emoción, le encantrá y querrá que caminen con él todo el dÃa. Encuentren placer y disfruten estar a su lado. Vigilar al pequeño no significa ser su sombra. A medida de que entendamos que bamboleos, tropiezos y caÃdas, son parte fundamental en este proceso para que el niño adquiera habilidades, descubra su centro de gravedad y logre el quilibrio; y comprendamos que estos pequeños accidentes sucederán inevitablemente, nos libraremos de angustias, nerviosismo y sobresaltos que pudieran transmitirle desconfianza al pequeño. Aléjenlo de riesgos inecesarios, manténganse cerca, alivien sus caÃdas, ofrézcanle su amor si se desanima con sus tropiezos e impúlsenlo a levantarse e intentarlo de nuevo.
Recordémos siempre que no hay reglas para esta etapa del niño. No hay un tiempo estándar, depende de la personalidad y maduración fÃsica del pequeño y de factores en el entorno y su estimulación. Asà mismo reconozcamos que el verdadero y más valioso aprendizaje que daremos a nuestro hijo, es el de la constancia y dedicación como las vÃas hacia el éxito y el de sobreponerse a sus miedos, inseguridades y caÃdas.
Encuentren su ritmo,vayan despacio, no corran, caminen.
Mister Wong
